Después de la pandemia, muchas cosas cambiaron. También para nosotras.
En ese momento surgió la necesidad de encontrar un nuevo camino y fue así como, casi sin planearlo demasiado, apareció una amistad, una pasión compartida y una primera idea.
Una amiga que disfrutaba especialmente del tejido comenzó a crear piezas con sus manos. Yo empecé a venderlas. Y entre tejidos, conversaciones, ideas y mucho entusiasmo, fuimos dando forma a algo que poco a poco empezó a tener identidad propia.
Así nació Matea.
Lo que comenzó con productos tejidos fue creciendo con nosotras. Mi curiosidad y mis ganas de probar, aprender y crear nuevos productos fueron llevando a Matea por distintos caminos, hasta convertirla en lo que es hoy: una marca de objetos para disfrutar, regalar y hacer más lindos los espacios que habitamos.
Nos gustan los objetos versátiles, funcionales y especiales. Esos que tienen un detalle diferente, que pueden transformar una mesa, un rincón de la casa o un momento cotidiano, y que además de ser lindos, tienen un propósito.
Porque creemos que no hace falta esperar una ocasión especial para rodearnos de cosas que nos gustan.
Nos mueve la curiosidad, el intercambio de ideas y la posibilidad de combinar distintas miradas y habilidades.
Alianza y suma de conocimientos y habilidades son nuestras guías.
Detalles y versatilidad, nuestra base.
Y seguimos creciendo de la misma manera en que empezamos: probando, aprendiendo, creando y disfrutando el camino.
Matea es todo eso que pasa cuando una idea se encuentra con otra, cuando el trabajo se comparte y cuando las ganas de crear encuentran un lugar.
Gracias por estar acá.